¿Cuál es el momento más bochornoso que habéis pasado en vuestra vida?


(Mónica Redondo) #1

Londres, año 2009. Estaba con mis amigas en un restaurante chino (obvio, en Chinatown) y los palillos eran los más maravillosos que había visto nunca. Me dije que tendrían millones como esos y muy disimuladamente me los intenté meter en el bolso, con la mala suerte de que se me cayeron al suelo. Me estiré sentada en la silla para recogerlos. Lo último que recuerdo es que se rompió la pata de la silla y me caí sobre una mujer embarazada que estaba sentada a mi lado. Me quedé como 40 segundos (los más largos de mi vida) en el vientre de aquella mujer sintiendo las patadas del bebé, mientras ella reclamaba ayuda apara que le sacaran aquel bulto de encima. Entre el ataque de risa y la postura incómoda, necesité ayuda del camarero para volver a mi lugar y, muy amablemente, también me recogió los palillos del suelo.

El detalle fue que cuando finalmente logré volver a mi sitio, el restaurante empezó a aplaudir. Qué majos estos ingleses.


(Rubén Fernández) #2

He tenido tantos que no se cual elegir para poner por aquí xD


(raulhdezrubio) #3

Londres, 2016. Llegué a Victoria Station, y caminé hasta el London Eye, era de madrugada y hacía bastante frío… Caminaba hasta mi habitación de AIRBNB, pero sin darme cuenta me había acabado la batería del móvil (tuve un vuelo intercontinental sin batería)… Entonces, hacía tanto frío y no tenía a dónde ir que vi que en los elevadores del puente de alado se quedaban varios homeless (sin techo), entonces fui a un elevador y me dormí dentro.

La problemática era que los elevadores tienen un sistema de seguridad anti-homeless donde cada 20 minutos se abre y se cierra imposibilitando que duermas. En la mañanas, me sacaron del elevador porque iban a utilizarlo unas personas (fue vergonzoso).

Recordé dónde había un Starbucks cerca de The Shard, donde llegué, compré un café, cargué el móvil y di con la dirección sin ningún problema.


(Valeria Rios Ruiz) #4

Ciudad de México 2008. Cuando yo iba en la secundaria mi escuela entró a un concurso de cortometrajes hechos por niños y adolescentes de Panasonic.

El premio era súper: el equipo ganador se iba con todos los gastos a ver las olimpiadas de China en el verano. La cosa era que se trataba de un concurso internacional donde concursaban un montón de países y era muy difícil ganar.

En fin, para la ceremonia en México hicieron la premiación con un desayuno en el hotel Hilton de Reforma, algo bastante fancy para unos morros de 14- 15 años.

Cuando anunciaron a los ganadores resulta que mi equipo ganó a nivel nacional. Nos emocionamos tanto que inmediatamente todos saltamos de nuestras sillas gritando de alegría. Después, todos nos empezamos a abrazar y en algún momento un chico bastante grande y yo intentamos abrazar a la misma persona.

Él me pegó sin querer en la cara con su brazo y ni cuenta se dio. Del golpe me empezó a lagrimear el ojo y sentí la cara muy húmeda pero no hice mucho caso porque yo estaba muy feliz.

Cuando nos tocó subir al podio a recibir nuestros premios (una cámara de 8 megapixeles que en ese momento era algo muy top) me di cuenta que tenía toda la nariz sangrando.

Me dio tanta vergüenza que me puse a llorar, pero tenía sentimientos mezclados de alegría y dolor. Estaba llorando con espasmos, cubriéndome la nariz con una mano y con mi premio con la otra como si hubiera ganado un Oscar o algo así. Me bajé del escenario de la manera más dramática posible a limpiarme al baño.

Al final ya no pasamos a las semifinales internacionales cuya premiación era en Japón y mucho menos ganamos el premio mayor.


(Frank) #5

Creo que una vez en el centro comercial me iba a caer e al momento ese iban pasando varias personas


(Javier Lacort) #6

Verano de 1999. El Valencia fichó al Kily González. En esa época (tenía 8-9 años) me pirraban los cromos de fútbol y el del Kily estaba muy cotizado. Se lo arranqué a un amigo del álbum cuando no miraba para poder añadirlo a mi colección. Al rato él se lo quiso enseñar de nuevo a sus padres delante de mí, y claro… “¿dónde está?” No tuve más remedio que, nervioso perdido, confesar y sacármelo del bolsillo. Toda la familia flipando. Fue lamentable y bochornoso, no he vuelto a robar nada en mi vida.


(Ara Rodríguez Talavera) #7

Segundo año de universidad, creo que en el año 2010. Estábamos en clase de historia del periodismo, una terrible asignatura con una profesora aún más terrible que a poco que te salías del tiesto te mandaba a quemarte a lo bonzo y lanzarte por la ventana (esto es verídico). Esta profesora tenía una estricta política de asistencia, por lo que si faltabas a más de dos clases ya no te daba la opción de presentarte a los exámenes. Resultado: 90 personas en una clase de 50 (el hecho de que se llenase el aforo era algo impensable para la universidad) todas apiñadas y en el más pulcro silencio. Por otro lado, los asientos era abatibles; si te levantabas el asiento se subía haciendo un ruido terrible.

Un día, en esta clase, tiré algo al suelo. Me agaché a por ello y, sin darme cuenta el asiento se subió. Cuando intenté sentarme de nuevo pasó lo inevitable y terminé dando con el trasero en el suelo. A todos los que estaban a mi alrededor les entró la risa, que era prácticamente toda la clase porque me vieron todos, y a mi me dio un ataque que no me podía aguantar. Con los nervios intenté levantarme y tiré de la ropa de mi amiga, la cual pegó un grito.

La profesora llegó y nos echó a las dos de clase. No sé si sentí más vergüenza o miedo…